La somnofilia es una parafilia en la que una persona experimenta excitación sexual al observar o interactuar con individuos dormidos, inconscientes o en estados similares de no respuesta. El término proviene del latín somnus (sueño) y el griego philia (amor o atracción).
Este fenómeno también ha sido conocido bajo el nombre de “síndrome de la Bella Durmiente”, aunque este término es coloquial y no clínico. La somnofilia está catalogada como una parafilia no coercitiva, siempre y cuando no implique daño, violación de límites o falta de consentimiento.

¿Es ilegal o peligrosa?
Depende. Si la actividad se da en un contexto de acuerdo consensuado entre adultos, puede considerarse parte de una dinámica sexual alternativa. Sin embargo, cuando se vulnera el consentimiento, por ejemplo, al aprovecharse del estado inconsciente de otra persona sin su autorización explícita, la conducta puede ser calificada como abuso sexual o incluso como una forma de violación.
El consentimiento es la línea que separa una parafilia de una conducta criminal. En muchos países, cualquier actividad sexual sin consentimiento claro y consciente es ilegal, sin importar la orientación o fantasía involucrada.
¿Qué causa la somnofilia?
Como muchas otras parafilias, no existe una única causa clara. Algunas hipótesis planteadas por la psicología y la sexología incluyen:
- Experiencias tempranas asociadas con el sueño o el estado de inmovilidad.
- Asociaciones entre vulnerabilidad y erotismo durante la formación de la identidad sexual.
- Necesidad de control o dominancia sobre una pareja sexual pasiva.
- Interés en situaciones de bajo riesgo de rechazo (la persona dormida no responde ni juzga).
Es importante entender que el simple hecho de tener una fantasía no implica que la persona tenga una patología o que actúe sobre ella. Lo problemático surge cuando se cruzan los límites del consentimiento o cuando la fantasía domina la vida sexual de forma disfuncional.

¿Cómo se diagnostica?
La somnofilia no aparece explícitamente en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), pero podría encuadrarse dentro del grupo de parafilias no especificadas. Un diagnóstico clínico solo se realiza si la fantasía o conducta causa malestar significativo, deteriora la vida cotidiana del individuo, o implica daño a terceros.
Es decir, una persona que fantasea ocasionalmente con este tipo de escenario, pero no actúa de forma ilegal ni sufre por ello, no sería etiquetada clínicamente con una parafilia.
¿Es posible tratarla?
Sí. Si una persona siente que la somnofilia afecta negativamente su vida, puede acudir a un profesional de la salud mental especializado en sexología clínica. El tratamiento puede incluir:
- Psicoterapia cognitivo-conductual, para identificar patrones de pensamiento y conducta relacionados con la excitación sexual.
- Terapia de aceptación y compromiso, si se desea manejar la fantasía sin necesariamente eliminarla.
- En algunos casos, medicación para reducir impulsos o compulsiones sexuales.
El objetivo no es “curar” la fantasía, sino manejarla de forma saludable y ética, respetando el bienestar propio y el de los demás.
Somnofilia en la cultura popular
Aunque poco discutida, la somnofilia ha aparecido en películas, libros y pornografía, generalmente en contextos donde se erotiza la pasividad o el “sexo mientras duerme”. Sin embargo, estas representaciones suelen ser problemáticas porque:
- No muestran consentimiento previo.
- Romantizan la dominación no consensuada.
- Pueden distorsionar la percepción sobre lo que es aceptable o legal.
En contextos de pareja, algunas personas exploran escenarios de juego de roles relacionados con la somnofilia, siempre que haya acuerdos claros, límites establecidos y comunicación abierta.

¿Debe preocuparme si tengo esta fantasía?
Tener fantasías sexuales inusuales no te convierte en una mala persona. De hecho, los estudios demuestran que la mayoría de los seres humanos tiene pensamientos sexuales que nunca llevaría a la práctica.
Lo importante es:
- No actuar sin consentimiento.
- No obsesionarse con una única forma de excitación.
- Pedir ayuda si sientes culpa, ansiedad o compulsión.
La sexualidad humana es compleja y diversa. Las fantasías son normales; el problema surge cuando se pierde el respeto por el consentimiento y la autonomía del otro.